El CFO abre el reporte trimestral y va directo a la tasa de contracargos. Si bajó, el equipo respira. El problema es que ese número siempre llega tarde, y un trimestre tranquilo puede ser justo la antesala del próximo golpe.

El desarrollo completo lo escribí en el blog de Frauddi: Los contracargos son el termómetro, no la enfermedad